
Si alguna vez me cruzas por la calle regalame tu beso y no te aflijas, si ves que estoy pensando en otra cosa no es nada malo, es que pasó una brisa: la brisa de la muerte enamorada que ronda como un ángel asesino, más no te asustes, siempre se me pasa, es sólo la intuición de mi destino.