viernes, 26 de diciembre de 2008


Cuéntame al oído, muy despacio y muy bajito, porque tiene tanta luz este día tan sombrío.
Cuéntame al oído, si es sincero eso que has dicho, o son frases disfrazadas esperando sólo un guiño.
Cuéntame, cuéntame. Cuéntame al oído, a qué sabe ese momento, donde quedan hoy los días en que aquello era un sueño.
Cuéntame al oído, donde duermen hoy tus miedos, si aún guardas sus caricias en la caja del recuerdo.
Cuéntame, cuéntame. El cielo detuvo el tiempo en el beso, y ese beso a mí en el tiempo...

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